IInstalación inmersiva
Telas isotérmicas
Arduino, circuladores de aire
Sonido
Salon Akademii Gallery
Warsaw | PL
Avanza. Retrocede.
Nadie ha deseado que esto avanzara y retrocediera así, y aun así parece gesto deliberado: una pared que redibuja su propio trazo, sin descanso.
La superficie es plateada, urgente, técnica — tecnología de supervivencia antes que estética. Cuelga. Sigue haciendo su trabajo igual: anunciar peligro, anunciar cuidado, anunciar que alguien decidió que esto —una línea fina, un gesto mínimo— podía separar, creando condiciones distintas a cada lado.
¿Y si la frontera fuese, desde el principio, solo vibración, un temblor?
Lo que parece firme —un plano, una superficie, un corte entre dos territorios— es, de cerca, oscilación pura. Cada ciclo recuerda que habitar fue siempre provisional y que ningún orden territorial escapa a su propio temblor. Se pliega, se desplaza, se hunde en su propia fragilidad. Es coreografía lenta que insiste en recordarnos que todo habitar es provisional, que todo orden territorial está condenado a oscilar.
Los límites laten. Eso siempre fueron, bajo cualquier nombre que les diéramos: superficies movedizas, paisajes provisionales, ficciones que tiemblan.